Con la llegada de las primeras lluvias al final del verano y el descenso de las temperaturas, la sierra se prepara para acoger uno de los acontecimientos más singulares y sobrecogedores del monte mediterráneo, el celo de los ciervos y su característica berrea.

Por estas fechas del otoño los ciervos machos se entregan a la lucha para cortejar a las hembras en una sucesión continua de afrentas adornadas, como no, con el sonido continuo de sus bramidos.

En el corazón de la Sierra Sur de Jaén, las grandes fincas cinegéticas son el escenario de estos enfrentamientos, en el que los bramidos de los ciervos se dejan elevar suavemente en la ligera atmósfera de las primeras madrugadas otoñales.

Volver